Un número de teléfono apuntado en una servilleta y un derroche de buenas intenciones remojadas en cerveza que, con toda probabilidad, acabarían en saco roto... Varias semanas después, sonó el teléfono en casa de Igor.
- “Eh, tío, qué pasa, soy Willy, ¿te acuerdas de mí?”
- “Sí, claro, hombre, cómo no me voy a acordar... ¿Quién eres?”
Finalmente quedaron en Leganés, en un local de ensayo situado en un parking de autobuses donde se reunía semanalmente La Vélez para ensayar. Allí estaban Toño, Navajas y Carlis. La semilla de los Delincuentistas comenzaba a germinar... Después de varios meses de ensayos, tuvieron dos actuaciones con enorme éxito de público, tras lo cual se produjo un paréntesis de seis meses por la marcha del vocalista a Ibiza. De nuevo juntos, llegan dispuestos a arrasar con todo...