No son sólo cuentos aliñados con música y audiovisuales. Se trata de un espectáculo conceptual con el tiempo y la muerte como protagonistas. Una catarsis de atmósferas envolventes e historias desgarradoras no recomendada para menores...

 
Si no puedes verlos, desbloquea la barra de "pop ups" de tu navegador. Tranquilo, no vamos a inundarte de pornografía ni a espiar tu mente... ¿O quieres que lo hagamos?
 
 
 
 

Guitarras, bajo, armónicas, sintetizador, ukelele, arpa de boca, percusión, didgeridoo, casiotone y melódica constituyen tan sólo algunos de los variopintos instrumentos que secundan a una lacerada voz capaz de transportar las mentes a estados alterados de la conciencia.

Cuidado con ellos. Peligrosos, irreverentes e iconoclastas, Carlis, Toño, Willy, Navajas e Igor integran la banda sonora del pecado. Las huestes de la delincuencia no te dejarán impasible. Se introducirán en tus más horrísonas pesadillas, instalándose como okupas en tu cerebro y robando la esencia de tus sueños...

 

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