ARQUITECTURA EUROPEA RENACENTISTA

EL “CINQUECENTO”

A partir de 1500 la importancia artística de Roma crece hasta casi desbancar por completo a Florencia. En torno a la corte pontificia, primero con Julio II (m.1513) y después con León X (m. 1521), se agrupan artistas de muy diversas procedencias, que se identifican con los ideales de grandeza del papado humanista, y estudiando los restos de la antigüedad, aciertan a formular un nuevo arte, solemne y monumental.

Santa Marķa delle GrazieDonato Bramante (1444- 1514) es el gran artista que sirve de nexo entre los dos siglos. Formado en Lombardía, dejó en Milán obras (San Satiro, Santa María delle Grazie) del estilo local, muy rico en decoración, pero establecido en Roma, renuncia a lo ornamental y subraya con severidad el gusto por la simple estructura que acentúa los puros valores formales.

San Pietro in Montorio
El hermoso templete de San Pietro in Montorio, se inspira en los templos de Vesta romanos. Julio II le encarga la construcción de la nueva basílica de San Pedro para la cual hace un proyecto de cruz griega, con enorme cúpula, rodeada por una columnata y con cuatro torres en los ángulos. Para el Vaticano hace también la monumental exedra del “patio de la piña” a la que se accede por una escalera de doble traza, que luego será copiada infinidad de veces.

Su figura y su obra son capitales para la evolución de la arquitectura posterior. Discípulos suyos son el propio Rafael y Baltasare Peruzzi.

Palacio Farnesio Antonio de Sangallo sin ser discípulo directo, sabe recoger lo que de más grandioso hay en el estilo de Bramante y realiza algunas de las más solemnes obras del siglo. Así el Palacio Farnesio (1514), cuya fachada, con la alternancia de frontones curvos y rectos hará fortuna. Años más tarde, Miguel Ángel le añadió la gran cornisa.

Fuera de Roma, Venecia, gracias a la obra de Jacopo Sansovino (1486- 1570), de origen florentino, ocupa también un puesto de importancia con una arquitectura solemne y rica. Suyos son el Palacio Correr, la Librería de San Marcos, y la “loggieta” bajo el Campanile, en la plaza de San Marcos.