ARQUITECTURA EUROPEA RENACENTISTA
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El “Quattrocento” arquitectónico va a renacer el empleo de los elementos constructivos y decorativos clásicos. El arco de medio punto, las columnas y las pilastras con los órdenes clásicos (dórico, jónico, corintio y compuesto), las bóvedas de cañón decoradas con casetones, y la cúpula de media naranja, son empleados profusamente, aunque con cierta libertad, especialmente en lo decorativo. Así, reina la más completa fantasía en la decoración de “grutescos” (así llamados por inspirarse en la decoración descubierta en la Domus Aurea de Nerón que, por hallarse sepultada, parecía una gruta), donde se funden formas vegetales, animales y humanas, o en los capiteles corintios o compuestos a los que se incorporan elementos figurativos humanos. En la estructura y en las plantas se buscan efectos de calculada y matemática perfección. Se procura resucitar la planta central. Florencia. El primer gran arquitecto del quattrocento italiano es Filippo Brunelleschi (1377- 1446), a quien se debe la gran cúpula de la iglesia de Santa María de las Flores, de Florencia.
Elevada todavía sobre un tambor ortogonal, a la manera de los cimborrios góticos, tiene sin embargo unas dimensiones colosales y una ingeniosa solución técnica que, al hacer en realidad dos cúpulas unidas, una interior semiesférica y otra exterior apuntada, hace que esta última contrarrestre los empujes de la primera. En la decoración exterior emplea sobriamente las galerías de arcos de medio punto, las hornacinas aveneradas y los entablamentos clásicos. Suyas son, también, las dos iglesias basilicales de Florencia: San Lorenzo (1423) y Sancto Spirito (1436), de elegantísimas proporciones y con el motivo, nuevo y feliz, de un trozo de entablamento interpuesto entre el capitel de las columnas y el arranque del arco. En la Capilla Pazzi , del convento de Santa Croce, crea un tipo de construcción cúbica con cúpula sobre pechinas, de extraordinaria sencillez y claridad, y en el Hospital de los Inocentes, un pórtico abierto, de amplio ritmode arcadas de medio punto, con las enjutas decoradas con tondos de cerámica. Se le atribuyó durante mucho tiempo el Leon Bautista Alberti (1406- 1472) es figura de aún más trascendencia, pues cultivó también las letras y ha dejado una serie de tratados teóricos (De Pictura, De Sculptura, De re aedificatoria), de gran repercusión posterior. Su arquitectura, basada en relaciones matemáticas establecidas sobre la proporción áurea, es de una extraordinaria monumentalidad.
El Palacio Rucellai representa la aportación de Alberti a la arquitectura civil. Su fachada va recubierta de pilastras en órdenes superpuestos inspirados en los modelos romanos. Giuliano de Sangallo, discípulo de Alberti y admirador de Brunelleschi, representa una avance hacia lo que ha de ser el “Cinquecento” en obras como Santa María de las Cárceles, de Prato, de planta de cruz griga y severa decoración.
Resto de Italia. Fuera de Florencia, tiene una gran importancia la arquitectura cuatrocentista en Lombardía, donde la decoración se desarrolla con exuberancia desconocida en En Venecia, la especial topografía y la tradición local imponen formas específicas, sobre todo las grandes fachadas ladas por numerosos y amplios huecos, que le dan una diafanidad bien distinta del severo macizo aspecto florentino. En la arquitectura religiosa veneciana son típicos los remates en semicírculo o en cuarto de círculo (Iglesias de San Zacarías, Santa María de los Milagros, etc.). En Nápoles y en Urbino trabaja Francisco Laurana, un dálmata de extraordinaria |