ALEMANIA
Durante el siglo XV, Alemania había creado una pintura religiosa apoyada en los primitivos flamencos, pero volcada hacia una dimensión de expresionismo, que subraya los caracteres de patetismo y violencia. A comienzos del siglo XVI, estas formas se mantienen, pero la llegada de los modelos italianos y la crisis dela Reforma, dan personalidad singular a la pintura alemana, que presentan algunos artistas de primer orden. El más vinculado a la traición germánica, gótica y expresionista, es Mathias Grunewald (1460- 1528), artista extraño, autor del gran Retablo del Convento de Isemheim (1510) en el Museo de Colmar, obra apasionante con elementos de un extraña violencia casi desagradable, con un crucificado crispado y casi putrefacto, y otras tablas (Resurrección o Virgen con el Niño) resplandecientes, de un colorido fosforescente y misterioso, sin paralelo en parte alguna.
Alberto Durero (1471- 1528) es la figura capital del arte alemán. Hijo de un orfebre de Nuremberg, grabador y pintor, a la vez que teórico investigador de ls proporciones del cuerpo humano, es un espíritu racionalizador ya enteramente renacentista. Durero presenta la fusión del gótico alemán con las novedades italianas. Él mismo estuvo en Italia, aunque no pasó de Venecia, conoció y admiró a Mantenga y a Bellini. Como grabador, su obra enormemente difundida va desde el goticismo de su Apocalipsis , a la perfección clásica de alguna de sus etapas sueltas como el San Jerónimo o la Melancolía, enteramente humanistas. Su Vida de la Virgen y sus Pasiones fueron modelos infinitamente copiados luego, en Alemania y fuera de ella.
Como pintor, dejó obras religiosas de una gran perfección como los Apóstoles de Munich, en los que al parecer estudia los cuatro distintos temperamentos humanos, concebidos como una monumentalidad extraordinaria, o sus delicadas Vírgenes en las que hay veces un eco veneciano. 
Su conocimiento del desnudo clásico brilla en los soberbios Adán y Eva del Prado.
Parte muy importante de su actividad es la de retratista, de una profundidad psicológica portentosa, pareja al análisis de la vida interior que el pensamiento protestante facilita. Sus autorretratos, son, en este aspecto, magistrales.
Hans Holbein el Joven (1497-1543)hijo de un homónimo pintor enteramente gótico, es también figura de priemr orden. Conocedor del arte de Rafael, deja algunas Madonnas (la del Burgomaestre Meyer) muy marcadas por sus modelos. Pero su actividad fundamental es la de retratista. En contacto con los círculos reformistas, retrata a Erasmo y, establecido en Inglaterra, se convierte en el retratista de la corte de Enrique VIII, sus esposas y sus cortesanos. Su influencia fue muy grande y es en realidad el creador de un tipo e retrato oficial, que, empobrecido, dará luego la imagen de la corte de Isabel I.
Lucas Cranach (1472- 1553) es el artista más directamente comprometido con el protestantismo. Amigo personal de Lutero y Melanchton, a quienes retrata, es un pintor atormentado es sus representaciones religiosas, llenas de un expresionismo trágico. A la vez, las lecturas humanistas le dan ocasión de tratar ciertos temas mitológicos o clásicos (Venus y Cupido, Juicio de Paris, Lucrecia, Cleopatra), con una intención satírica o moral que les presta un encanto muy especial, pues sus desnudos carecen de la plenitud italiana y se presentan, nerviosos y lineales, llenos todavía de carácter gótico.
Aldorfer (m. 1538 creador de la llamada Escuela del Danubio, se caracteriza por su sentido del paisaje, un poco fantástico y romántico, lleno también de espíritu medieval.
A fines de siglo, el Manierismo internacional tiene en Alemania, en la corte del emperador Rodolfo II, en Praga, uno de sus centros más apasionantes, reuniendo artistas de todas las procedencias, no sólo alemanes, sino flamencos e incluso italianos. Ejemplo de ellos es Giuseppe Arcimboldo, creador de imágenes fantásticas por agregación de elementos inanimados, que prestan servicio a la más desbocada fantasía. |