FRANCIA
También en Francia, la pintura del siglo XVI transcurre por cauces marcados por la técnica y el gusto flamenco con algunos contactos tímidos con Italia, especialmente en el Midi. En los primeros años del siglo, es curioso constatar cómo algunos maestros franceses conocen los elementos renacentistas a través de la interpretación que de ellos hacen los flamencos. Tal es el caso de Jean Bellegambe (1470- 1534) que se inspira en los pintores de Amberes, como Van Orley o Gossaert.
En la corte de Francisco I, en Fontainebleau, es donde se manifiesta el italianismo más puro. Artistas italianos como Leonardo da Vinci y Andrea del Sarto vivieron allí y aunque su influencia directa no fuese muy grande, crearon el ambiente que años más tarde facilitaría el triunfo de lo italiano con la llegada de otros artistas, los manieristas Rosso y Primaticcio, discípulos de Pontormo y de Parmigianino respectivamente, y Nicolo del´Abbate. Un arte refinadísimo y artificioso, típicamente manierista, con un gusto por lo mitológico y lo alegórico, con un toque de cierto erotismo exquisito, caracteriza a este arte preciosista. Jean Cousin autor de perfectos desnudos, o Jean Clouet, de origen flamenco, autor de lienzos mitológicos cuyos personajes tiene los rasgos delos miembros de la corte, son los más conocidos artistas franceses de ese circulo.
Aún más importancia tiene el retrato, de una objetivización interna y un tanto fría que enlaza con lo flamenco. Los Clouet, padre e hijo, el holandés Cornelis, llamado de Lyon o de la Haya, encarna lo mejor de este género.
A finales de siglo, una segunda escuela de Fontainebleau produce composiciones escenográficas complicadísimas, llenas de extraña simplificación y poblados de personajes de proporciones muy alargadas con actitudes de danza, en escenas mitológicas o alegóricas. |